domingo, 18 de mayo de 2014

Taller octavo grado.

querido estudiante, lEE el siguiente texto y PREPÁRATE para la EVALUACIÓN la PRÓXIMA clase.


LA TRAGEDIA DE TRAFALGAR


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Sebas seguía con su lectura de Trafalgar, escrita por Benito Pérez Galdós. Es una novela que forma, junto a otras, los llamados Episodios Nacionales, que narran momentos históricos de seis largos años de guerra contra Napoleón, durante la Guerra de la Independencia, desde la sublevación en Madrid en 1808.
En ésta se narra la batalla de Trafalgar, en la que españoles y franceses lucharon contra Inglaterra. Se detuvo en estos párrafos:
“...Todavía me dan ganas de llorar cuando me acuerdo de don  Dionisio Alcalá Galiano, el más valiente brigadier de la armada. Eso sí: tenía el genio fuerte y no consentía la más pequeña falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle más, porque el capitán que se hace temer por severo, si a la severidad acompaña la justicia, infunde respeto, y, por último, se conquista el cariño de la gente. También puede decirse que otro más caballero y más generoso que don Dionisio Alcalá Galiano no ha nacido en el mundo. Así es que cuando quería obsequiar a sus amigos no se andaba por las ramas, y una vez en La Habana gastó 10.000 duros en cierto convite que dio a bordo de su buque.”            
Como le gustaban tanto las historias marineras, a Sebas ya se veía encarnando aquel personaje tan importante de nuestra historia naval. Continuó leyendo: 
“...Le contaré a usted lo que pasó en el “Bahama”. Desde que empezó la batalla, don Dionisio Alcalá Galiano sabía que la íbamos a perder, porque aquella maldita virada en redondo... Nosotros estábamos en la reserva y nos quedamos a la cola. Nelson, que no era ningún rana, vio nuestra línea, y dijo: “Pues si la corto por dos puntos distintos y les cojo entre dos fuegos, no se me escapa ni tanto así del navío”. Así lo hizo el maldito, y como nuestra línea era tan larga, la cabeza no podía ir en auxilio de la cola. Nos derrotó por partes, atacándonos en dos fuertes columnas dispuestas a modo de cuña, que es, según dicen, el modo de combatir que usaba el capitán moro Alejandro Magno, y que hoy dicen usa también Napoleón. Lo cierto es que nos envolvió y nos fue rematando barco a barco de tal modo que no podíamos ayudarnos unos a otros, y cada navío se veía obligado a combatir con tres o cuatro.”


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